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Guadajoz / Campiña Este

BAENA. Entre su variada repostería destacan las gachas con coscorrones, los roscos al limón (a base de huevos, raspadura de limón, aceite, harina, leche y canela), las torticas de Pascua (elaboradas con manteca blanca, harina, canela, ralladura de limón y un poquito de anís seco). Muchos de los postres provienen de la época morisca, como las magdalenas, (de bizcocho, almendras o coco), los pestiños (postre frito a partir de vino, aceite, ajonjolí, zumo de naranja, clavo, harina y huevo) y los panetillos de cortijo (almendra, azúcar, claras de huevo y canela al gusto).

CASTRO DEL RÍO.  Cuenta con varios obradores artesanos. La dulcería aporta las magdalenas, tortas de aceite y los peculiares castillos nupciales de caramelo.

 

En ESPEJO la confitería está representada por el laborioso cuajado, a base de almendras, azúcar, tocino, huevos y canela, o los hojaldres, de manteca y harina, así como los clásicos pestiños para Semana Santa, los “bichitos” las magdalenas y los mostachones de cuidadísima elaboración.

 

Hablando de Cuaresma en NUEVA CARTEYA es aquí donde la Repostería brilla con luz propia, las casas se inundan de fabulosos olores los días previos a Semana Santa con la elaboración de “pestiños”, “gajorros”, “flores” o “magdalenas”, y
nuestros sentidos vuelan hacia aquel lugar donde uno siempre se siente niño.

 

Durante todo el año se elaboran otros dulces que hacen las delicias de pequeños y mayores, alcanzando el día de todos los Santos con nuestras típicas “gachas”, uno de sus momentos más álgidos.

 

En VALENZUELA destaca la fruta jeringa, plato típico vinagorro (éste es el gentilicio popular); se prepara una masa hecha con aceite frito, agua, harina; cuando esté fría se ablanda añadiéndole huevos, para sacarla de modo similar a los churros, emborrizándola con miel y azúcar.
 

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